viernes, 13 de abril de 2007

MicroMacro: del Puerto Pesquero Internacional de Güiria al Gasoducto del Sur


Güiria, febrero de 2007: en medio de un carnaval flojo, una alcaldía quemada y unas “autoridades” indolentes, la población de Güiria vio con frustración la invasión de varias gabarras petroleras en su Puerto Pesquero Internacional. Hasta ese momento se esperaba impacientemente la respuesta del ejecutivo por el reciente conflicto del Puerto Pesquero Internacional de Güiria. Desde esos días sólo se han recibido respuestas a medias e imprecisas de la vice-presidencia y otros funcionarios del gobierno, quienes piden (más) paciencia ante la inminente nacionalización del puerto una vez aprobada la reforma constitucional.

¿Paria sustentable?

¿Y a qué va todo esto del puerto con los planes de explotación gasífera y el Gasoducto del Sur?

Como toda región fronteriza, Güiria y las zonas adyacentes viven una compleja realidad donde se entrechoca el tráfico de drogas, la corrupción y el desempleo, con la tradicional actividad pesquera y agrícola de la población que, cimentada en su particular cultura de ascendencia afroantillana, se mantiene y convive entre tantas contrariedades. El toque final: la inminente explotación petrolera y gasífera que hasta ahora pareciera avanzar sin la participación y debida información de la población. A pesar de mesas de trabajo, talleres y otras actividades promovidas por PDVSA con apoyo del PNUD, buena parte de la población no conoce a fondo los planes y sobre todo los impactos del proyecto gasífero que comprende la construcción del Complejo Industrial Gran Mariscal de Ayacucho, mucho menos del futuro Gasoducto del Sur. Por su parte, la trasnacional petrolera estadounidense Cónoco-Phillips, instalada en el área desde el año 1998, ha utilizado -con su lema Paria sustentable-, a una asociación de pescadores local como bandera para demostrar su “responsabilidad social”, y asegurar que el sector de la pesca artesanal ya está lo suficientemente fortalecido como para iniciar los planes de explotación gasífera. Si no están al tanto del conflicto ocurrido el pasado octubre en el Puerto Pesquero de Güiria, sólo basta acercarse al muelle y ver la crítica situación, no sólo de las instalaciones, sino de la situación económica y social de la mayoría de los pescadores que tratan de hacer vida allí.

Estos megaproyectos han creado más bien grandes expectativas de trabajo en algunos de sus pobladores, un proyecto que tarde o temprano necesitará mano de obra especializada. Sin embargo, la toma del puerto pesquero por parte de los pescadores, con apoyo de la población, significó una muestra de participación colectiva en la reafirmación de la cultura local pesquera como modo de vida que choca con los intereses privados-personales generados por la lucrativa actividad petrolera (léase gobernador del estado Sucre). ¿El epicentro? Las super instalaciones del Puerto Pesquero Internacional, únicas en el continente y al parecer perfectas para la actividad petrolera, como lo han demostrado la invasión de gabarras y toda una cantidad de tuberías e implementos de la industria petrolera en sus instalaciones. Por su parte, el gobierno central no termina de definir políticas y programas concretos para atender la situación de vulnerabilidad socioeconómica, ambiental y cultural de la población de la zona: la alcaldía se cae a pedazos -Régulo Sucre es uno de los dos alcaldes a revocar en todo el estado-, la Ley de Pesca y Acuicultura ni se asoma y todo parece moverse al ritmo politizado y sometido a los intereses corruptos de la gobernación del estado Sucre (repartir créditos y dinero a diestras y siniestras ha sido una de las estrategias del gobernador para mantener controlada la situación).

De igual forma, resulta que esta zona de pescadores y agricultores es mayoritariamente afrodescendiente, por su estrecho vínculo con las antillas, y es una poderosa razón para pensar en los derechos territoriales y ambientales que serán violados con los impactos de este megaproyecto. Ello pensado en el contexto de la deuda histórica pendiente con los pueblos de la diáspora afroamericana y las demandas reivindicativas que los afrovenezolanos han venido protagonizado en los últimos tiempos.


¿Nos ponemos de acuerdo?

Ahora vamos a lo grande. En el artículo Las horas amargas de la integración de Raúl Zibechi publicado el diciembre pasado en aporrea.org y americas.irc-online.org, se mencionaba que una alternativa a los megraproyectos desarrollistas del IIRSA (Iniciativa para la Infraestructura Regional Suramericana) era la construcción del Gasoducto del Sur como “una pieza clave de la integración, ya que es una obra que interconecta países sudamericanos y no con el mercado global”. Creo que es una afirmación que debemos evaluar con mucho cuidado cuando sopesamos los beneficios e impactos del proyecto, y es lo que esperamos se analice detenidamente en la 1ra Cumbre Energética.

El Gasoducto del Sur se proyecta con 8.000 kilómetros de tubería y llevará el gas de nuestro país hasta Argentina con un costo estimado (hasta ahora) de $25.000 millones USA. Los planes del Gasoducto del Sur han sido confusos desde el inicio. Se afirma que la idea fue de la petrolera privada “brasileña” Petrobras (ver: http://www.soberania.org/Articulos/articulo_2321.htm). Pto. Ordaz iba a ser originalmente la ciudad seleccionada para la salida del proyecto desde Venezuela. Ahora será la población de Güiria en el marco de la construcción del Complejo Industrial Gran Mariscal de Ayacucho (CIGMA) para la explotación gasífera:

El Cigma se proyecta como el nuevo polo de desarrollo industrial de Venezuela, ubicado en la Península de Paria, en el nororiente venezolano, cercano a la población de Güiria, estado Sucre, con una extensión de 6 mil 300 hectáreas en tierra firme y 11 mil hectáreas mar adentro. Además, el complejo industrial será uno de más grandes del mundo y se convertirá en el centro de acopio de la producción de gas natural del nororiente del país (Plataforma Deltana, el Norte de Paria y el Golfo de Paria), que albergará las plantas de licuefacción del mencionado combustible, así como las de industrialización. Este centro permitirá a Venezuela ocupar una posición estratégica en el mercado del gas natural licuado de la cuenca atlántica. (fuente: www.rnv.gov.ve)


Varios analistas políticos han señalado que este megraproyecto beneficiará más que todo a Brasil y sus corporaciones: Brasil tiene hoy una crisis comercial en el sector por su dependencia del gas de Bolivia, que abastece el 50 por ciento del mercado local a través de un gasoducto binacional. Y cada vez más se evidencia que las prioridades económicas del gobierno brasilero no van marchando al ritmo de la integración continental y las transformaciones sociales de su país. Un buen ejemplo fueron los comentarios de Lula a los medios en noviembre del año pasado en la Amazonia brasileña: que los indios, las quilómbolas (comunidades fundadas por cimarrones afrobrasileños en la época colonial) los ambientalistas y el Ministerio Público, debían dejar de ser “trabas para el desarrollo”, en este caso refiriéndose a la construcción de los megaproyectos del IIRSA (ver: En Brasil gobierno promueve desarrollo no sustentable http://noticiasaliadas.org/Article.asp?lanCode=2&artCode=5029). Recientemente manifestó que EEUU podría ser un buen aliado para la integración del continente suramericano(¿?) y ya conocemos la historia del etanol. Debemos evaluar de forma participativa si el gasoducto contribuirá realmente a la integración continental y soberanía energética venezolana o contradictoriamente abrirá las puertas a la riqueza natural de nuestros países o facilitará vía Brasil el acceso de capitales de E.E.U.U., a un costo muy alto para las poblaciones y territorios involucrados.

Por su parte, las personas y organizaciones ecologistas internacionales que se oponen al proyecto se fundamentan en el gran impacto ambiental que tendrá sobre la Amazonia. En nuestro caso atravesará la Guayana venezolana e impactará en poblaciones pesqueras y rurales del municipio Valdez (Península de Paria) y el Golfo de Paria, rico en biodiversidad y fuente de gran parte de la pesca que abastece al país. Se trata de reconsiderar la magnitud y viabilidad del proyecto tal como está planteado, de incluir a la población en la planificación y desarrollo del mismo, de difundir los estudios de impacto ambiental (el Parque Nacional Península de Paria y el Golfo de Paria serán parte del territorio afectado) y garantizar los derechos ambientales, socioeconómicos y culturales de las comunidades pesqueras y agrícolas afectadas.

Estamos concientes de la crisis energética mundial y la política imperial que ella trae consigo donde la posición de Venezuela es estratégica como país petrolero. Sin embargo, la acciones estadales bajo presión, sin consenso y participación colectiva puede dar los resultados contrarios a mediano y largo plazo. Entendemos que unos de los objetivos de la 1ra Cumbre Energética es “unificar esfuerzos para superar la pobreza y asimetrías existentes en la región y sobresaltar los componentes agrícolas, sociales y ambientales”. Empecemos entonces a armar el rompecabezas comenzando por lo local y más cercano a nosotr@s, recordemos que el estado Sucre ha sido históricamente uno de los estados más olvidados del país, sin embargo su producción pesquera provee de proteínas a buena parte del país.

Antes o a la par de un complejo industrial y un gasoducto, deben generarse políticas y programas para atender los debilitados sectores pesca y agrícola, garantizar que las leyes de tierra y pesca se cumplan, hacer justicia con los actos de corrupción y violación de derechos humanos por parte de la gobernación del estado (y un ejecutivo que no responde eficientemente). En estos momentos la situación de la población del municipio Valdez es de gran vulnerabilidad, sólo su experiencia histórica y prácticas productivas serán la garantía para mantener su modo de vida.
Recordemos que unos de los 3 principios éticos de la política es la inviolabilidad: no se puede sacrificar a la gente de hoy con la disculpa de que se hace por el bienestar de la gente que vendrá mañana.
Participa en el debate

Blanca Escalona Rojas

Más referencias y artículos: http://www.soberania.org/gasur_portada.htm

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